Salir de fiesta en la plaza Rembrandtplein cobra un nuevo significado en Sing Sing. En colaboración con Flagship, el local ofrece una combinación de preparar cócteles tú mismo y cantar sin que te molesten con tu propio grupo de amigos. Los participantes aprenden los entresijos del oficio de la mano de un barman profesional, para luego terminar la noche en una cabina privada de karaoke.
Preparar cócteles tú mismo detrás de la barra
Durante el taller, los participantes se ponen ellos mismos detrás de la barra de la discoteca, con su iluminación tan acogedora. Tras una breve explicación y unos consejos prácticos del camarero habitual, el grupo se pone manos a la obra con cocteleras profesionales y vasos medidores. La primera ronda se centra en preparar un Cosmopolitan clásico, que, tras servirlo en elegantes copas, se degusta directamente en la barra.
A continuación viene la segunda ronda, en la que el protagonista es el nuevo favorito de la carta: el Tiramisu Martini. Este cóctel cremoso, coronado con una capa de cacao en polvo, resulta ser para la mayoría de los participantes el momento más destacado de la sesión. Con la bebida casera en la mano, ya has conseguido el equilibrio de sabores perfecto y la noche puede empezar.
Del bar de cócteles a la cabina de karaoke
En cuanto se pueden dejar a un lado las cocteleras, el grupo se traslada a las salas de karaoke. Estas cabinas tienen una decoración llamativa, con paredes rojas acolchadas , bolas de discoteca e iluminación ambiental. A través de un sistema digital, cada uno selecciona fácilmente sus canciones favoritas para, a continuación, cantar los éxitos más conocidos con un cóctel casero en la mano.
Si quieres inmortalizar la noche, en el pasillo, debajo de un letrero de neón, hay una cabina de fotos clásica. Por seis euros, te sale al instante una tira de fotos.