Seguramente conoces el parque de las excursiones escolares o las jornadas familiares de antaño, pero es muy probable que nunca hayas oído hablar de esta curiosa historia. Y es que, entre bastidores, Madurodam esconde una historia que en su momento llamó la atención incluso al otro lado del océano.
Nada menos que Walt Disney visitó Europa a principios de los años cincuenta. Allí quedó completamente fascinado por el concepto único holandés a escala 1:25. El parque tenía un diseño tan revolucionario en aquella época que Disney utilizó directamente la escala y la distribución como modelo a seguir para su primer Disneyland en California, que abrió sus puertas unos años más tarde.
Cómo Madurodam se convirtió en el modelo a seguir para Disneyland

Cuando Walt Disney recorrió este parque recién inaugurado a principios de los años cincuenta, no daba crédito a lo que veían sus ojos. En aquel momento buscaba inspiración para crear su propia atracción familiar y quedó profundamente impresionado por la perfecta escala y el ambiente único. Se llevó este concepto holandés directamente a Estados Unidos. Sirvió como modelo oficial para la famosa atracción Storybook Land en el primer Disneyland de California.
Un país en miniatura a escala 1:25

Todo en este parque está reproducido con precisión controlada por ordenador. En unos pocos pasos pasas del puente de Erasmo, de varios metros de largo, a las casas junto a los canales de Ámsterdam, donde hay miles de bicicletas en miniatura. La red ferroviaria tiene nada menos que cuatro kilómetros de longitud y los cientos de diminutos habitantes incluso se cambian de ropa. En cuanto llega el invierno, a las figuritas les ponen gruesos abrigos de invierno para que el paisaje urbano siga siendo inquietantemente realista.
El homenaje especial que dona directamente todos sus beneficios

El parque no lo fundó una empresa comercial, sino que empezó como un monumento emocional dedicado a George Maduro. Este héroe de guerra holandés luchó valientemente contra la ocupación nazi y murió en el campo de concentración de Dachau. Sus padres donaron el capital inicial para hacer realidad este monumento viviente. El parque sigue teniendo un estatus único. Cada año, todo el beneficio neto se destina directamente a organizaciones benéficas que apoyan proyectos para jóvenes.