Imágenes impactantes dieron la vuelta a la capital durante la Nochevieja, cuando la iglesia Vondelkerk, parcialmente de madera, se incendió. La última Nochevieja en la que aún se permitían los fuegos artificiales terminó en un enorme incendio. La torre, partes de la nave y el tejado de la iglesia Vondelkerk de Ámsterdam, de 150 años de antigüedad, se incendiaron y finalmente se derrumbaron. Hacia la mañana del 1 de enero, los bomberos tenían el fuego bajo control; por suerte, nadie resultó herido.
Un enorme incendio en el corazón de Ámsterdam
Apenas unas horas después de medianoche, las llamas arrasaron la iglesia Vondelkerk, un conocido monumento cerca del Vondelpark desde 1872. El incendio se desató mientras los habitantes de Ámsterdam celebraban la última Nochevieja con fuegos artificiales particulares antes de la próxima prohibición. El fuego se extendió rápidamente por la torre de madera, lo que provocó el derrumbe del edificio. La alcaldesa Femke Halsema lo calificó de «un incendio muy intenso y terrible». Las autoridades aún no han confirmado si el incendio está directamente relacionado con los fuegos artificiales.
Los cuerpos de bomberos de Ámsterdam y las ciudades de los alrededores combatieron las llamas, y la marina utilizó la plataforma elevadora más alta de los Países Bajos. El fuerte viento esparció chispas, lo que obligó a evacuar a decenas de residentes. Los bomberos tuvieron grandes dificultades para controlar el fuego en la fase inicial, y el edificio, en parte de madera, acabó perdiéndose en su mayor parte. A pesar de los daños, los expertos confirmaron que las paredes exteriores siguen en pie, lo que evita un derrumbe inmediato.
La iglesia de Vondel: más que un edificio religioso

La iglesia de Vondel funcionó como iglesia católica desde 1880 hasta 1977. Después de que el edificio estuviera abandonado durante años e incluso se planteara su demolición, fue renovado y conservado. Desde entonces se alquilaba para eventos y, en ocasiones, lo seguían utilizando grupos religiosos. El edificio era conocido por sus grandes vidrieras y su ambiente especial, lo que lo convertía en un lugar muy apreciado para conciertos y bodas.
Los vecinos están consternados por la pérdida de este icono tan familiar de su barrio. Sin embargo, Pierre Cuypers, bisnieto del arquitecto, ya mira hacia el futuro con posibles planes para su reconstrucción.