En 2021, Dirk Kuyt entró en una villa anticuada de Noordwijk, lejos de las gradas enloquecidas de Anfield y De Kuip. Donde otros veían una casa para reformar y pasada de moda, el exdelantero vio su nuevo comienzo. Durante un año y medio se estuvo demoliendo y construyendo. ¿El resultado? Un palacio de millones que le reportó más de 1,3 millones de euros de beneficio al venderlo.
Una finca de 420 metros cuadrados

Cuando Kuyt compró la casa en 2021 por 1,57 millones de euros, la dejó al desnudo hasta los cimientos. Durante dieciocho meses, la parcela de la Bollenstreek se convirtió en una obra, con un único objetivo: convertirla en una villa de campo elegante y moderna.
En el interior, la vivienda cuenta con trece habitaciones, repartidas en tres plantas completas. Los acabados son sencillamente lujosos: piensa en detalles de mármol, suelos en espiga con calefacción por suelo radiante, seis dormitorios y una sala de televisión propia. También se instalaron un gimnasio completo y una sauna.
En el exterior, todo gira en torno a la privacidad. Detrás de la casa hay una piscina climatizada con jacuzzi y una terraza cubierta con cocina exterior, que incluye un Big Green Egg empotrado.
Más de 1,3 millones de euros de beneficio

La cuantiosa inversión y la larga duración de las obras resultaron ser, a la vista de los resultados, un acierto rotundo en el sobrecalentado mercado inmobiliario de Noordwijk.
El 21 de octubre de 2024, las llaves cambiaron oficialmente de dueño. La propiedad se vendió por más de 3 millones de euros, lo que le reportó a Kuyt, tras restar el precio de compra original, un beneficio bruto de más de 1,3 millones de euros.
Con la entrega de llaves, el exfutbolista cierra definitivamente la puerta de su casa en la región de las dunas. Una venta muy rentable que demuestra que su inversión en la reforma se ha amortizado con creces.